El Macarena, pionero en el ganglio centinela en tumores ginecológicos

29 de Enero de 2017

Un equipo del Hospital Macarena ha aplicado, con buenos resultados, la técnica del ganglio centinela en tumores ginecológicos, en concreto en cáncer de endometrio, cérvix o cuello de útero y vulva. Esta técnica favorece la calidad de vida de las pacientes, al reducir cirugías agresivas innecesarias, y requiere del trabajo coordinado de Ginecología Oncológica, Medicina Nuclear y Anatomía Patológica. "Los beneficios: evita linfedemas e infecciones ocasionadas por la extirpación de los ganglios linfáticos, entre otras secuelas", explica el doctor Francisco Márquez, coordinador de Ginecología Oncológica en el Hospital Universitario.

La técnica del ganglio centinela se utiliza en el Hospital Macarena desde hace años para el tratamiento del cáncer de mama, el melanoma y tumores de la cavidad oral. Ante los buenos resultados, el equipo del doctor Francisco Márquez, y de los especialistas en Medicina Nuclear Pablo de la Riva y Teresa Cambil, ha dado un paso más con la aplicación en tumores ginecológicos (vulva, endometrio y cérvix), convirtiéndose en pioneros, en el ámbito andaluz, en el uso de esta técnica frente a los tumores de endometrio y cérvix. La técnica del ganglio centinela consiste en la localización del ganglio linfático hacia el que migran las células cancerosas para extenderse, un procedimiento que permite a los médicos comprobar si existe metástasis, calcular el grado del cáncer y seleccionar el mejor tratamiento . "El ganglio centinela es la primera estación del tumor", comenta la doctora Cambil.
 

La localización de este ganglio linfático se consigue mediante técnicas de Medicina Nuclear. "Se inyecta un radiofármaco y/o colorante vital en la zona afectada por el tumor", explica el doctor De la Riva. Mediante una gammacámara y una sonda, los especialistas comprueban hacia dónde se dirige el drenaje linfático hasta localizar la primera estación del tumor, el ganglio centinela. Una vez detectado, el siguiente paso es la biopsia. El equipo de Anatomía Patológica comprueba si el ganglio centinela está afectado por el cáncer; en caso afirmativo los especialistas proceden a la extirpación completa de los ganglios linfáticos de la zona afectada; en caso negativo, optan por tratamientos más conservadores.

Los ganglios que forman parte del sistema linfático tienen, entre otras funciones, evitar infecciones. La extirpación de los ganglios linfáticos puede provocar linfedemas o hinchazón de los tejidos, seroma o acumulación de la linfa en el lugar de la cirugía, dificultad para mover la zona afectada, entre otras secuelas. La técnica del ganglio centinela evita hasta en un 80% cirugías agresivas (linfadenectomías) innecesarias y favorece la calidad de vida de las pacientes al limitar las complicaciones asociadas. Los falsos negativos del ganglio centinela giran en torno al 5%.

El equipo del Macarena ha utilizado esta técnica en 18 casos de cáncer de vulva desde 2009 con resultados muy positivos; en 2012 comenzó a aplicarla en cáncer de cérvix y hace unos meses, en cáncer de endometrio. Una vez que se valide el ganglio centinela para endometrio y cérvix -en vulva ya se ha validado como técnica estándar-, este procedimiento se aplicará de manera rutinaria en el plazo de dos años y se extenderá a otros centros hospitalarios.

Se estima que en el área hospitalaria del Macarena, el ganglio centinela puede beneficiar a 60 casos al año de cáncer de endometrio; en torno a diez casos de cáncer de cérvix o cuello uterino; y unos ocho casos de tumores de vulva, al año. El equipo de Medicina Nuclear del centro realiza en torno a 300 procedimientos, al año, basados en el ganglio centinela para tratar tumores.